Más Allá del Rótulo Diagnóstico

Actualmente las categorías diagnósticas resumen un sinfín de síntomas, pero muy a menudo no nos dicen nada sobre cómo el niño recibe, procesa y responde a la información que viene desde su interior y desde el mundo exterior. Podemos darnos cuenta que muchos de los niños con el mismo diagnóstico presentan más diferencias que similitudes, esto hablando específicamente sobre sus perfiles subyacentes.  En algunos casos las diferencias son mayores que las similitudes, pues cada niño tiene un sistema nervioso único y una sola mente que se desarrolla, ya que uno de los problemas más comunes en los rótulos generales, es que a menudo no se permite saber dónde se encuentra un niño en su desarrollo.

Moverse más allá de los rótulos, hacia las diferencias individuales, abre la puerta a nuevas posibilidades para cada uno de los niños. Por lo cual es determinante realizar una evaluación e intervención enfocadas en la diferencia individual, esto significa observar el perfil único de cada niño (desafíos biológicos, sus patrones familiares y como se encuentra en su desarrollo) para así poder obtener las mejores herramientas de intervención. Hoy se utilizan una gran cantidad de test estandarizados más que observaciones de las interacciones de los niños con las personas cercanas a ellas, lo cual no permite observar realmente las fortalezas y desafíos que el niño presenta, ya que la conducta del niño puede diferir de la conducta que presenta en casa. Dichas evaluaciones tienden a enfatizar la manera en la que el niño se relaciona con la persona que administra el test, bajo estas circunstancias no es sorprendente que muchos niños sean inexactamente diagnosticados.  Por lo que rotular a niños en categorías diagnósticas que son demasiado generales puede obscurecer las diferencias de procesamiento biológicas subyacentes referidas a sus problemas, y no obtener claves sobre cómo abordarlas adecuadamente.

Tal vez si cambiamos la manera en que evaluamos a los niños con retos, podremos minimizar la incidencia de las presunciones incorrectas y así evitar afectar de por vida a los niños.

Tomado del libro: “El Niño con Necesidades Especiales” de Stanley I. Greenspan, M.D. y Serena Wieder, Ph D.

 

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Ana Luisa Castro